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LA
FEDERACIÓN MEXICANA
DE CHARRERÍA, A.C.
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74 Años
de
Charrería Federada
"El 16 de diciembre de
1933 nace formalmente la Charrería institucionalizada"
Han pasado
mas de siete décadas desde que, al promulgarse la Ley Federal del Deporte dando
origen a la fundación de la Confederación Deportiva Mexicana, se pidió a
los charros pertenecientes a las incipientes asociaciones controladas a
través de un organismo llamado Confederación Nacional de Charros, que se
reorganizarán y formaran la Federación Nacional de Charros, institución
que debería adherirse, junto con las de otros deportes, a la recién
establecida CODEME.
Presidido por el Sr. Jesús Álvarez Tostado y teniendo como vocales a los
Sres. Crisóforo B. Peralta y Manuel Raza, los charros formaron la
Comisión Organizadora, fructificando su labor el 16 de diciembre de
1933, fecha inscrita en los anales de la Charrería organizada, como el
día que nació la institución que regiría las actividades del ya
considerado Deporte Nacional, debiendo: "estimular, el resurgimiento de
las costumbres típicas legadas por nuestros antepasados plagadas del
genuino sentimiento de nuestra nacionalidad y de toda la pujanza y la
vitalidad de una raza inconfundible y heroica" .
Hermosos conceptos que desgraciadamente se han trastocado debido a las
circunstancias que rodean a la época que nos está tocando vivir, y a la
falta de una mayor difusión de lo que somos y representamos.
Las generaciones nuevas desconocen, por lo general, nuestros
antecedentes siendo necesario que los que nacimos
y nos desarrollamos bajo esos
conceptos nos veamos obligados a darlos a conocer, para que la Charrería
tradición, la Charrería costumbre, la Charrería deporte; conserve sus
formas más puras y no sea vista únicamente a través de los fríos
números, del resultado de una competencia.
Un pueblo sin tradiciones es un pueblo sin historia y los charros,
representantes auténticos de nuestra amada República Mexicana son
símbolo de nuestra raza caracterizada por su abnegación, estoicismo y
amor a nuestras cosas autóctonas y parte de nuestra cultura.
Por las veredas del charro en el
largo y penoso camino que tuvo que recorrer la Charrería, desde sus
albores hasta llegar a ocupar el lugar tan privilegiado que, ya como
deporte hoy tiene, es menester recordar algunos de los factores que le
dieron origen, como fue la llegada de la caballada: primero usada
bélicamente en la conquista y luego, la que serviría de pie de cría.
Posteriormente, el arribo del
ganado mayor y su enorme proliferación hizo necesario el concurso de
indios, negros y mestizos para atenderlo, realizando las faenas
vaquerizas traídas por los europeos. Estas no fueron otras, más que las
propias de la escuela árabe de "la jineta", las cuales fueron variando
debido a las limitaciones iniciales que tuvieron nuestros antepasados
charros para "vaquerear y obrar con el lazo", adaptándolas a las
condiciones bajo las que vivían.
Una vez establecidas las haciendas, las faenas comenzaron a tomar la
forma de ejecución actual, tan característica del Charro Mexicano;
establecimientos que vivieron también la mezcla de costumbres, religión,
aspectos sociales, etc.; y la participación de nuestro personaje en la
vida de lo que iba a ser nuestra gran Nación, sobre todo en el campo.
Esta parte del pueblo fue la que desde las primeras décadas de nuestra
vida colonial inició y sostuvo la idea emancipadora de España.
Tatarabuelo del Charro Mexicano, fue el arriero, incansable y honorable
peregrino; valeroso, sencillo, generoso y bonachón; tenaz luchador por
lograr un medio de vida mejor; más que nadie sabía que la tierra era de
ellos. Vinieron posteriormente los "Payos", los "Chinacos" y los
"Charros". Los Charros, genuinos hombres de a caballo, eran quienes
tenían bajo su vigilancia la conducción del correo; el tráfico de
mercancías; a los viajantes; el transporte de conductas con el dinero
nacional; la cosecha de la evocadora Nao, los que custodiaban a las
literas.
Charros eran los que después del trabajo serio de las fincas ganaderas
de los herraderos, se comenzaron a divertir en los rodeos de haciendas y
pueblos por cualquier pretexto: el santo de los dueños y dueñas; la
celebración de los santos patronos, la llegada a una etapa importante de
la vida, etc. Todo se convertía en grandes y bulliciosos jolgorios.
Empezaron los jaripeos y coleaderos, y junto con ellos, el deseo de ser
los mejores, luciendo muchos de nuestros preclaros hombres de la
historia como los Bravo, los Galeana, Pedro Moreno, Vicente Guerrero,
Valerio Trujano.
Maximiliano de Habsburgo influyó notablemente en el cambio de nuestra
vestimenta, y después de su fracasado imperio, la Charrería inicia un
viraje para tomar las formas actuales. Surgen los aristócratas que
practican la Charrería en sitios y fechas preestablecidas; las haciendas
resurgen e incrementan su actividad.
Con Ponciano Díaz, José Barrera y Vicente Oropeza, las faenas vaquerizas
se hacen espectáculo de paga, además de que, en la ciudad de México se
forman grupos que las practican periódicamente en varios lienzos,
agrupándose para controlar su actividad, en lo que se llamó la "Sociedad
de los Hombres Libres". Esta abarcaba
también poblaciones cercanas a la entidad a
las que llamaron "misiones", adonde iban a exhibirse o a competir con
los charros locales, actividad que se ve interrumpida cuando los charros
rancheros se convierten en los brazos ejecutores de nuestra revolución
social de 1910, sólo para después resurgir con gran ímpetu. De esta
manera, el Charro se convierte en un personaje de leyenda. Por sus
hazañas inspira la más dulce literatura. Están allí los testimonios de
Payno, Rivera Cambas, Inclán, García Cubas, Domingo Revilla
Surgen
las más bellas canciones vernáculas y los más armoniosos y rítmicos
zapateados.
Los pintores se recrean plasmando con sus pinceles las riquezas de
nuestros atuendos, la hermosa caballada, las costumbres en haciendas y
ciudades. El Charro proclama el símbolo místico Guadalupano, y junto con
su caballo, su sarape, la reata, la pistola, el machete, las espuelas,
su guitarra y sus "chinas", representan al tipo nacional.
De la lírica de Carpio:
Uso tosco jarano y chaparreras
En hoja de maíz, chupo el cigarro
Soy señor de una yunta y bebo en el jarro
El jugo de las verdes magueyeras.
Primeras Asociaciones
Los grupos se constituyen en asociaciones
perfectamente legalizadas a partir del 4 de junio de 1921, inicialmente la
Asociación Nacional de Charros, le siguen la Sociedad Potosina de Charros,
en forma independiente, establecida el 29 de abril de 1923. Después como
"filiales" de la Nacional, nacen Morelia y Puebla; el 12 de Octubre del
mismo año y así hasta que por su número, se forma un Comité para
agruparlas y organizarlas, la ya mencionada Confederación.
Hace 74 años, es cuando la Charrería se
convierte en un verdadero deporte; se reglamenta, se hace de competencia,
celebrándose campeonatos y congresos nacionales. Hay torneos prestigiosos
como el Charro Completo.
Se organizan desfiles nacionales como los del
16 de Septiembre y 20 de Noviembre; se mantienen torneos como el
Guadalupano, el Constitución, el Revolución y se festeja el Día del
Charro.
Se mejoran instalaciones, hay un Colegio de
Jueces, se organiza la actividad femenil y sus escaramuzas charras; se
preserva la hermosa sede de la ahora Federación de Mexicana de Charrería,
A. C., y su museo, después de que la institución cambiara en varias
ocasiones de razón social, entre las que no debemos de olvidar las de
Federación Nacional de Charros, Federación Mexicana de Charros y
Federación de Charros, además de otras.
Actualmente, la Federación ha dado un nuevo
impulso cambiando los viejos moldes al crear nuevas actividades y nuevos
eventos para la charrería, se tiene presencia en las instituciones
rectoras del deporte nacional y se ha generado una "revolución deportiva"
Pero es un esfuerzo en el que deben contribuir
todos los que conformamos actualmente el medio de la Charrería, esfuerzo
que deberá ser desinteresado y bien dirigido, sin anteponer el lucro que
se pueda lograr personalmente. Tampoco tratar de inclinar la actividad a
grupos o personas que solo desean el poder y provocan escisiones.
Vemos con agrado y satisfacción, que los
poderes públicos de la Nación, los gobiernos de los estados y municipios
así como varias poderosas corporaciones, han proporcionado su respaldo
moral y ayuda económica, en una abierta y apreciada forma, para mantener
nuestro deporte, difundirlo y enseñarlo sobre todo a la niñez, que
incrementarán nuestra labor en pro del deporte charro, que así, se ve
honrado y enaltecido.
¡Viva la Charrería Nacional! ¡Viva la
Federación Mexicana de Charrería
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